No sé lo que tendría NIRE en mente cuando propuso el tema de esta semana, LA MALA EDUCACIÓN, probablemente su intención era abrir un debate sobre el sistema de enseñanza actual o sobre los valores de la juventud de hoy día o simplemente sobre la gente que es incapaz de comportarse de una forma correcta y civilizada en su entorno, pero a mí su propuesta me ha llevado a hurgar en el pasado, en mi propia educación. Porque si la escuela es el lugar donde se ponen los cimientos que han de conformar la personalidad del individuo, mi edificio debería haberse derrumbado hace años.
Educar es un proceso que permite a la persona no solo adquirir conocimientos, sino también aprender normas de conducta y valores, al tiempo que asimila la forma de ver el mundo y la manera de ser de anteriores generaciones, pero siempre desde el respeto a los demás y, sobretodo, a uno mismo.
“Educar no es fabricar adultos según un modelo sino liberar en cada hombre lo que le impide ser él mismo, permitirle realizarse según su ‘genio’ singular.” Olivier Reboul.
Mis primeros años de escuela, concretamente desde los seis a los once, transcurrieron en un colegio femenino de las “hermanas de la caridad” (aunque lo de caridad debería ir acompañado de un enorme signo de interrogación), del que tengo recuerdos más bien tristes. Estoy segura que mis padres lo hicieron con la mejor de las intenciones, en esa época la escuela pública tenía mala fama y querían lo mejor para sus hijos, pero fue una decisión equivocada, puesto que estos años fueron los peores de mi infancia.
Y no lo digo por los rezos diarios, ni por ridículo mes de María (aún recuerdo las ofrendas con feas flores de plástico pagadas por los padres y reutiliazadas al año siguiente), ni por los odiosos uniformes con su incómodo cuello de plástico, ni por las clases de religión con sus listas de mandamientos y pecados varios, ni por los menús más o menos asquerosos del comedor escolar, ni por la disciplina aunque se les escapara alguna torta de vez en cuando. Todas estas pequeñeces venían en el lote.
¿Qué se podía esperar de un centro religioso enmarcado en el sistema de educación nacional católico de la época franquista?
(más…)